…El entorno que caracteriza a la ciudad (natural, poblacional, y el tecnológico ya existente y no posible de desconocer), es materia prima disponible para los administradores y la sociedad en general, la cual posee sus características propias que deben ser consideradas para ser un real aporte a la ciudad, y así mismo en la región.
Sabiendo esto, el próximo paso es determinar el mejor diagnóstico funcional, actual y estimativo, que integre hacia un futuro cercano la dinámica de esta materia prima y sus potencialidades con el fin de lograr el máximo aprovechamiento en pos del derecho a la ciudad y la mejor gestión de los recursos urbanos disponibles. (Ref.: http://www.biobioproyecta.org/2012/05/21/la-ciudad-de-concepcion-y-la-ciencia-como-apoyo/)
Y quienes son entonces los encargados de determinar este diagnóstico funcional?:
Una primera visión apunta hacia el gobierno de turno y otras herramientas estatales, a través de todas sus instituciones representantes, como encargado de promover o auspiciar iniciativas de investigación (ministerios, corporaciones, centros, sistemas, corporaciones, servicios, oficinas, etc.).
Ahora, si somos reticentes a esta promoción, al pensar en una posible “perversión” o “maldad” del ejecutivo, o en un simple “no me gusta”, podemos generar una segunda visión apunta a las iniciativas privadas; en diferentes escalas de inversión, perfil corporativo e incluso desde otras latitudes (ONG’s, agrupaciones, asociaciones, organizaciones con y sin fines de lucro, etc.).
Una tercera visión apunta a la comunidad científica y con competencia que proviene desde la sociedad; recursos humanos especializados o en estudio y con capacidad para integrar las instancias anteriores (universidades, institutos, centros de estudio y otras estructuras independientes).
Por último, y no menos importante, una cuarta visión apunta a individuos también dentro de la sociedad civil, cuya competencia científica es mucho más limitada que la comunidad especializada, sin embargo, con una alta potencialidad para influir como ciudadanos en las decisiones de gestión de recursos urbanos disponibles o requeridos para financiar proyectos.
Lo anterior, muestra a los gestores responsables por defecto, pero dentro de este universo, la mayor responsabilidad de estos procesos de investigación recae en los entes locales: la administración y sociedad directamente afectada con los resultados de estos diagnósticos científicos, sugerencias y de las futuras implementaciones tecnológicas consecuentes al estudio previo; son los grupos que “teóricamente” poseen ventajas de conocimiento acerca de su entorno explotable. De hecho, y como ejemplo, la sociedad tiene el deber de invertir recursos, “idealmente” después de una ardua investigación, para elegir a los grupos administrativos más competentes (alcaldes, consejos, parlamentarios y gobierno), los que a su vez invertirán de la mejor forma posible los recursos estatales disponibles en diversas áreas industriales logrando los mejores resultados esperados de acuerdo a condiciones de mercado.



