El Tour de la Pobreza

Villas en Buenos Aires.

Hace unos días tuve la oportunidad de hacer un viaje al sur del país, y conocí a un joven alemán, que lleva viviendo un par de semanas en Concepción. Mientras hacíamos las típicas preguntas de reconocimiento, hizo un comentario que fue el que desató que escribiera este artículo, su comentario fue: “me parece que Chile es un país desarrollado, no veo pobreza”… Ante esto solté una carcajada y le dije: “me parece que no haz visto nada”…

En Brasil se llaman Favelas, en Argentina las llaman Villas, en España Chabolas y en Chile Poblaciones callampas, da igual el nombre, todas tienen algo en común, se generan en la periferia de la ciudad como un gran cordón de pobreza. Sí, aquellas casitas pequeñas e iguales que por alguna razón nadie quiere ver y es que cuando vas a una ciudad de visita, no vas a la periferia, visitas solo aquellos puntos que han sido creado para que los sientas y los vivas como algo lindo y agradable, pero esa no es la realidad de las ciudades, en especial las de Chile, solo basta tomar una micro e irte a algún rincón de la ciudad y verás la cara más gris de Concepción.

Surge entonces la pregunta, ¿Qué hace que no seamos capaces de ver esta realidad?, y en nuestro caso como arquitectos,¿Qué hace que teniendo la capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas no nos dediquemos a este tipo de clientes y no ayudemos a superar la pobreza?.

“La realidad que los arquitectos vivimos parece ser ciega al hecho de que un tercio de la población urbana mundial, más de mil millones, vive en poblaciones” (Un-Habitat, 2008).

Y es que en la Universidad estamos educados para traducir nuestras interpretaciones de las necesidades de nuestros clientes, en composiciones abstractas y complejas, joyas de diseño, se nos educa de forma que seamos capaces de transformar cualquier lugar feo o desagradable en una pieza de arte, se nos hace creer que al diseñar para nuestros clientes podemos elevar el estatus social de éste y de paso hacernos conocidos (El arquitecto Reflexivo, Jordi Sánchez-Cuenca). Porque a pesar de que los tiempos han cambiado, la arquitectura pareciera ser solo para unos pocos, unos pocos escogidos y sofisticados clientes, para políticos y para nosotros mismos.

Si nos detuviésemos a pensar en la realidad, nos daríamos cuenta que las soluciones urbanísticas que ofrecen las autoridades en su mayoría trabajadas por propios arquitectos, no satisfacen las necesidades de quienes habitarán esos espacios, nos daríamos cuenta que no hay planificación, ni diseño, ni construcción adecuada, y menos aún una comprensión del contexto en cual se desarrollarán estas soluciones. Se diseña de forma mecánica, sin considerar la participación del usuario. Por lo tanto ¿Cuál es el rol que debería jugar el arquitecto en todo esto?.

Tenemos la capacidad suficiente para entender las diferentes problemáticas en cuanto a vivienda social, esta más que claro que generando poblaciones en la periferia no se solucionara el problema de la pobreza y todo lo que eso conlleva dentro de la sociedad, sabemos que debemos dejar de trabajar individualmente y generar equipos multidisciplinarios, que se debe considerar la participación ciudadana, que ésta debe ser fundamental en la planificación de cualquier tema dentro de las políticas urbanas, para así dar soluciones certeras a los problemas existentes en la ciudad.

Le dije al joven alemán que le daría un tour por las Poblaciones de Concepción para que conozca la ciudad, la realidad de nuestro país, que dista mucho de ser el país que a muchos nos gustaría y por lo que se hace necesario que seamos nosotros quienes empecemos a cambiar esta situación, el primer paso es darnos cuenta y el siguiente es ….

Para Reflexionar:
“Ven a la gente que vive en Villas, Chabolas, Poblaciones, como los otros, sin reconocer que son las mucamas que tienen en casa, los taxistas que utilizan para moverse por la ciudad, los albañiles que construyeron sus apartamentos, oficinas y centros comerciales, los comerciantes de los mercados de donde consiguen su comida diaria, los empleados de fábricas donde se producen los objetos que consumen en centros comerciales, etc (Castells, 1989)”.

3 pensamientos sobre “El Tour de la Pobreza”

  1. Gracias Pedro, pásate por la página de vez en cuando, todas las semanas habrán artículos nuevos, Saludos.

  2. el estar tan centrados e nuestra felicidad individual ,nos hace insensibles al dolor ajeno …mierda pura ,lo que nos hace felices es ser util a los demas y al otro…ya no hablo mas
    Edu

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