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Emergencia o prevención en la planificación urbana: Caso CODELCO-Ventanas

Posted by Camilo Riffo on marzo 28th, 2011 at 1:06 pm

 

Es sorprendente el caso de Puchuncaví, la planta de fundición y refinería de CODELCO-Ventanas, los testimonios, las estadísticas, las imágenes, los datos, la historia, 46 personas intoxicadas en una escuela, pero antes 135 ex empleados muertos por cáncer, un gran ejemplo. Además, este es un problema que se conoce desde hace mucho tiempo, en “La triste herencia familiar de Ventanas” de La Tercera, Rosa Córdova dice que en los 90 los niños iban con mascarillas a clases pero eso antes no salía en la televisión. O sea, esto se vuelve interesante para el país y los medios tradicionales cuando ya ha ocurrido la tragedia, siempre presentes en la emergencia, cuando podríamos tomar el camino de la prevención. Encima, la solución express que se les entrega es trasladar a los niños a otros establecimientos, mientras siguen pasando el resto del día en el mismo lugar que antes, cerca de la planta.

 

Debe haber cientos de otros ejemplos similares en todo el país, pero no los conocemos o simplemente no les tomamos la atención necesaria. Por nombrar algunos: Talcahuano, refinería de Enap, vamos a esperar que se produzca una explosión en ese lugar para luego preocuparnos de las vecinas y vecinos; Coronel, planta termoeléctrica Bocamina 1 y 2, nuevamente encontramos plantas que producen contaminación ambiental en una zona habitacional, esperaremos a que la gente se enferme o comience a morir; Puchuncaví, central termoeléctrica Campiche, en el mismo lugar donde se viven hoy las intoxicaciones es donde se está instalando la planta de AES Gener, que debió realizar un intenso lobby para obtener el apoyo del gobierno de Bachelet, quienes realizaron modificaciones legales el 31 de diciembre del 2009, para que se permitiera su construcción.

 

En consecuencia, nos encontramos con dos usos de suelo que son absolutamente excluyentes  y no deben tener proximidad entre ellos, zonas de inhabitabilidad o no industrialización que deben ser reguladas para que no tengamos más emergencias como estas. Sin embargo, es aquí donde se produce un gran problema, los jóvenes de Puchuncaví tienen como única opción laboral las industrias, algo que también se ve en el cambio de uso del borde costero a causa del tsunami, donde el Gobierno pretende declarar zonas de inhabitabilidad y el trabajo de muchos habitantes depende de la misma relación con el mar. Aún así, los problemas están para resolverlos y aquí no debe ser la excepción.

 

No obstante, la toma de decisiones es bastante particular en Chile. Primero, el ciudadano de a pie no tiene posibilidades de ejercer su poder, a menos que se organice y movilice con gran fuerza, pero la voz de la ciudadanía requiere mucho esfuerzo para que sea escuchada, sin mecanismos de participación anticipatorios; Segundo, los técnicos que han estudiado los distintos casos son relegados a rincones muy lejanos de las determinaciones; Tercero, la clase política y en especial la presidencia, sí tienen la posibilidad de hacer modificaciones, incluso excepciones a la norma, pero normalmente están mal asesorados o responden a fuerzas empresariales en sus resoluciones; Cuarto, los empresarios son quienes realmente están tomando las decisiones medioambientales en nuestro país y eso se expresa en casi todos los ejemplos que se pueden encontrar.

 

En fin, vivimos con el capitalismo, el neo-liberalismo exacerbado, los empresarios tomando, sino todas, gran parte de las decisiones de este país, pero es hora de que por un segundo nos olvidemos de los intereses económicos (ni siquiera es que no tengan ganancias, pero no es necesario sobreexplotar el recurso) y pensemos en el medio ambiente, un bien preciado, público, que influye en la vida de millones de chilenos y se agota, pasemos a tomar decisiones de largo plazo. La guía de la nueva planificación urbana deben ser los intereses de sus habitantes, pero entendamos estos más allá del consumo, hablemos de calidad de vida o, como dirían los ex-trabajadores que murieron de cáncer, “que nuestro eje principal sea simplemente la vida”.

 

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